Tienes un compañero de trabajo que presume de encontrar «chollos» en el IBEX o en la bolsa americana, te enseña su app de inversión y su cartera no para de subir.
Te vas de cena y uno de tus amigos ha oído el soplo de que es el momento de invertir en energías renovables o en el sector farmacéutico, no puedes perder esa ola.
Invertir en acciones es sexy. Intentar encontrar la empresa infravalorada o el próximo Uber es tentador. Sin embargo, la mayor parte de inversores experimentados no invierten en acciones individuales. Saben que comprar acciones directamente es competir contra los mejores inversores del mundo.
Es como entrar por primera vez en una mesa de poker profesional, si no ves a ningún pardillo, probablemente el pardillo seas tú.
Vamos a ver las 3 fases por las que pasan la mayoría de los inversores, desde la compra de acciones individuales hasta las inversiones que les permiten dormir tranquilos y optimizar su rentabilidad.
1) Comprar acciones individuales
La mayor parte de inversores empieza comprando acciones de empresas u otros activos individuales. Eligen unas pocas empresas y compran un paquete de acciones de cada una.
La compra de acciones individuales:
- Complica la diversificación: El precio unitario de algunas acciones es tan alto que se necesita mucho dinero para diversificar (el precio actual de la acción de Google está por encima de los 1.400$). Además, el gasto en comisiones se dispara al comprar muchas acciones. La comisión de compra/venta media oscila entre el 0,1% y el 0,5%, con un importe mínimo habitual entre 5€ y 10€ por operación. Y a eso hay que sumar otra serie de comisiones del broker como la comisión por mantenimiento de cuenta, por custodia, por cobro de dividendos, por retiradas de fondos…
- Requiere mucho trabajo: Elegir las empresas o activos que comprar exige conocerlas en profundidad, llevar un seguimiento, medir muy bien los riesgos y operar con frecuencia si quieres reequilibrar tu cartera (mantener un reparto estable entre activos a lo largo del tiempo).
- Es poco eficiente fiscalmente: Pagarás impuestos cada vez que vendas acciones que han subido de precio (plusvalía) o cada vez que repartan dividendos.
- Es psicológicamente dura de mantener: Invertir en acciones individuales pone tu confianza en las decisiones de unas pocas personas, los gestores de esas empresas. Si esas personas cambian o las condiciones del mercado fluctúan, corres el riesgo de perder esa confianza y tomar malas decisiones en momentos difíciles llevado por tus sentimientos. Los sentimientos son uno de los peores enemigo del inversor.
2) Invertir con tu banco
Imagina que, en lugar de comprar una casa de 100 m2 por un precio de 200.000€, tuvieras la posibilidad de juntarte con otras 99 personas y comprar cada una 1m2 de 100 casas distintas por ese mismo importe total.
El beneficio de alquilar esas 100 casas lo repartís equitativamente y también compartís los riesgos si un inquilino no paga o hay una derrama. Además, no tienes que preocuparte por elegir la mejor casa, al comprar 100, las habrá buenas y regulares, pero la media será positiva.
Otra de las ventajas de este sistema es que podréis contratar a un gestor al que pagáis entre todos para que se ocupe del trabajo de elegir las casas, hacer el papeleo, atender a los inquilinos, etc.
Parece un buen sistema ¿no?. Pues ya está inventando y se llama fondos de inversión.
Los fondos de inversión:
- Facilitan la diversificación: Puedes tener una cartera muy diversificada comprando tan solo fondo.
- Requieren poco esfuerzo: La toma de decisiones es más sencilla porque no tienes que elegir cada uno de los activos que forman tu cartera. Tú eliges el sector, la geografía o el estilo de inversión y el gestor del fondo se encarga de todo lo demás.
- Son eficientes fiscalmente: La ley española permite el traspaso de dinero entre fondos sin pagar impuestos. Además, si quieres reinvertir los dividendos, existe un tipo de fondos llamados fondos de acumulación, que reinvierten automáticamente sus dividendos sin que tengas que pasar por hacienda.
- Son psicológicamente fáciles de mantener: Tienes menos cosas en las que pensar ¿habré elegido bien? y puedes depositar tu confianza en el equipo gestor del fondo.
Después de varias noches sin dormir por los altibajos de sus acciones o porque una de las empresas en las que invierte ha estado a punto de quebrar, muchos inversores deciden pasarse a los fondos de inversión. Y los que tenemos más a mano son los que nos ofrece nuestro banco de toda la vida.
Los bancos tradicionales son los principales vendedores de fondos de inversión en España. De hecho entre los 6 mayores bancos acumulan más del 65% de todo el dinero invertido en fondos en España.
Hasta hace pocos años, si querías acceder a un fondo de inversión, no había muchas más alternativas. Los bancos se aprovechaban de esa situación y sólo ofrecían los fondos que al banco (no al inversor) les resultaban más ventajosos. Normalmente fondos de grandes gestoras con altas comisiones.
Los fondos de inversión consiguen economías de escala en la compra/venta de acciones al comprarlas en bloques grandes, pero incorporan a un intermediario al que hay que pagar, el equipo gestor del fondo.
Las comisiones de los fondos suelen sumar un total de entre el 1,5% y el 3% anual del capital gestionado e incluyen varios conceptos como la gestión, custodia, suscripción, reembolso, etc.
Para que te hagas una idea de lo que supone una comisión anual del 2,5%, si inviertes 500€/mes y obtienes una rentabilidad real (después de inflación) del 7% anual, al cabo de 30 años la cantidad de dinero que habrías ganado sería igual a la cantidad de dinero que habrías pagado de comisión al gestor de tu fondo.
Es decir, el gestor del fondo se habrá quedado con la mitad de todo el dinero generado y ¡sin asumir ningún riesgo!.
3) Invertir en fondos de bajo coste
En la década de los 70 , un hombre llamado John Bogle empezó a divulgar una idea controvertida: la mayor parte de los fondos no consiguen batir al mercado en el largo plazo.
John Bogle escribió varios libros alrededor de esta idea y fundó la que actualmente es una de las gestoras de fondos más grande del mundo: Vanguard.
Entonces John Bogle tenía 45 años y había llegado a su madurez como inversor. Debió pensar que si la mayor parte de fondos no consiguen batir al mercado, ¿para qué es necesario todo un equipo gestor? ¿por qué no aligerar el equipo, bajar las comisiones y simplemente replicar el mercado?
Así, Vanguard creó los primeros fondos indexados.
Los fondos indexados no tratan de obtener una rentabilidad superior a la media del mercado, sino exactamente la misma.
Lo consiguen replicando un determinado índice. Por ejemplo, un fondo que replique el Ibex35 idealmente comprará acciones de todas las empresas del índice en la misma proporción que esas empresas lo componen.
A este tipo de inversión también se la conoce como inversión pasiva y tiene las ventajas de los fondos tradicionales (o fondos de gestión activa) con comisiones mucho más bajas. Normalmente por debajo del 1%, ya que no requieren de un gran equipo gestor porque las decisiones de compra y venta de activos están automatizadas.
La inversión pasiva está extendiéndose cada vez más. En Estados Unidos ya supone casi el 50% de todo el capital invertido.
En España aún no es muy común, pero en los últimos años han aparecido empresas que permiten invertir en fondos indexados de una forma muy sencilla y automatizar fácilmente tus finanzas. Y los bancos ya han empezado a ponerse las pilas y cada vez son más los que incorporan a su oferta fondos indexados de bajo coste.
Además, como las decisiones de compra/venta de los fondos indexados no dependen de ninguna valoración subjetiva, es fácil entender su filosofía de inversión y mantener la confianza a largo plazo.
Hay otras alternativas de inversión interesantes, personalmente también me gustan los fondos de gestoras independientes.
Se trata de empresas de inversión pequeñas que realizan una gestión activa y que normalmente giran alrededor de uno o unos pocos gestores de prestigio.
Suelen comercializar sus fondos directamente a través de su web (no a través de bancos) y pueden ser un buen complemento a la inversión pasiva si quieres, por ejemplo, reducir la volatilidad (variabilidad) de tu cartera.
En este tipo de inversión es clave conocer al equipo gestor y compartir su filosofía de inversión (y de vida). Te recomiendo escuchar sus charlas, leer sus artículos, ponerte en contacto con ellos y enviarles tus dudas.
Recuerda que entender y tener confianza en tus inversiones es fundamental para sentirte bien, dormir tranquilo y no tomar malas decisiones en momentos de pánico.